Clave de guasa
Como ya lo intuyeron sus primeros oyentes, bailantes y ejecutantes, la guasa es un género musical muy singular y sumamente particular. Es precisamente esa su peculiaridad inherente lo que la ha convertido en constante asunto de debate entre quienes la quieren comprender.
Lo que se plantea en este capítulo para echar luces sobre este asunto es un punto de vista y nada más, no es una verdad absoluta sino simplemente una de las infinitas maneras en que se puede enfocar lo que ocurre con este género.
Más importante aun, esta sección es para asumirla como la banalidad teórica que debiera seguir a lo verdaderamente importante: gozar haciendo guasa.
Para describir a muchos géneros musicales desde el punto de vista rítmico suele bastar con referirse a la métrica que les es más coherente, por ejemplo, para comprender rítmicamente al rock puede ser suficiente conocer que su métrica es de ; no obstante, la complejidad rítmica de algunos géneros obliga a ir más allá.
Como ejemplos de géneros musicales con rítmica sofisticada se puede citar al son cubano y al bossa nova, ambos son géneros que, al igual que el rock, se suelen anotar a , pero para comprenderlos rítmicamente no basta con eso, es necesario además tener claros los patrones rítmicos específicos en que se fundamentan y las reglas subyacentes en ellos.
A esos patrones utilizados para describir rítmicamente a determinados géneros musicales se les conoce comúnmente como la clave rítmica del género.
La guasa es un género musical con características particulares que la hacen pertenecer a esa categoría de géneros cuya rítmica no se describe solamente con una métrica, es un género que necesita ser descrito a partir de una clave rítmica.
Pero la clave rítmica de la guasa posee pocos paralelismos con las conocidas para otros géneros, razón por la cual no tiene mayor utilidad el tomar estos como referente.
En las discusiones que se tejen en torno al dilema rítmico del género es común que se hagan afirmaciones como las siguientes:
— No cabe duda de que el merengue es a .
— El merengue es a y cualquier otra cosa es incorrecta.
— Es evidente que el merengue es en , lo demás está mal.
— La irrefutable verdad sobre el merengue es que es a .
¿Qué cosas musicales tienen compás predefinido? Cuando alguien crea un tema musical (sinfonía, concierto, sonata, preludio, canción…) y lo representa utilizando notación musical, establece la métrica o las métricas de esa su creación, por tanto, en casos como ese es válido y pertinente afirmar que la pieza en cuestión es a, es en o está en un compás determinado1.
Pero cuando lo que tenemos ante nosotros es un genero musical de origen anónimo las cosas cambian. No sabemos si hubo un creador de la guasa, y si lo hubo, no tenemos idea de con qué compás la concibió.
De la guasa conocemos lo que escuchamos, lo que hacemos, lo que está escrito y lo que está grabado. Como en ese universo de piezas, técnicas y estilos abunda la variedad, nadie puede afirmar de manera tajante que la guasa sea exclusivamente un metro senario, binario, quinario o undecimal, no hay nada en lo que eso se establezca simplemente porque eso es algo que no se puede establecer.
Ese desconocimiento del origen es común a la mayoría de los géneros musicales, pero a nadie le importa porque siempre hay consenso sobre cuál métrica utilizar con cada uno de ellos, nadie cuestiona cuál es el compás más pertinente para el calipso, el rock, el joropo, el jazz, el valse criollo, el son cubano o el golpe tuyero.
Entonces… ¿Cuál es la razón por la que no hay consenso en torno al compás que mejor se ajusta para anotar las guasas? Una respuesta a esto es que el compás de la guasa es elástico —ya se ahondará en esto— y por lo tanto los metros senario, binario y quinario que se suelen utilizar para escribirla son perfectamente aceptables todos, por eso los defensores del uso de cada uno de ellos tienen razón al decir que el suyo es es el apropiado, pero están equivocados al afirmar que los otros no lo son.
En lo sucesivo y en este contexto, asumiremos lo siguiente:
La clave de guasa es el patrón rítmico subyacente de ese género, se caracteriza por poseer seis divisiones y una métrica elástica. Esta elasticidad se realiza haciendo una forma particular de rubato en las tres últimas divisiones que se rige por una norma específica.
Ahondemos en cada uno de los aspectos mencionados.
1. Patrón subyacente
El elemento raíz de la clave de guasa es un patrón subyacente de 6 divisiones distribuidas entre dos compases, a las tres divisiones del primer compás les llamaremos divisiones regulares, y las tres del segundo compás serán las divisiones elásticas de la clave de guasa, es decir:
Esa elasticidad en el segundo compás de la clave de guasa es la consecuencia de hacer rubato con estas tres divisiones.
2. Rubato
Se llama rubato a la alteración de los valores rítmicos que se realiza con intención expresiva durante la ejecución de una pieza musical. Existen dos maneras de hacer rubato:
Rubato estricto: es la alteración de los valores rítmicos dentro de un tramo temporal fijo, es decir, si la duración de una nota se alarga, alguna otra debe acortarse en cuantía proporcional para no alterar la duración del compás o los compases que las agrupan.
Rubato moderno: ocurra cuando no se espera que se preserve la duración del tramo temporal que agrupa a las notas rubateadas, y por tanto, no es necesaria la compensación que se hace en la forma estricta.
El rubato en cualquiera de sus dos modalidades es lo que hace posible la mencionada elasticidad en la clave de guasa, pero no se trata de un rubato totalmente libre, la manera de ejecutarlo está restringido por lo que llamaremos norma tácita.
3. Norma tácita
La norma tácita es el conjunto de cinco restricciones que acotan y parametrizan el rubato en las divisiones elásticas del patrón subyacente. Estas restricciones son las siguientes:
- Las divisiones , y son simétricas, tienen siempre igual duración;
- La duración de ++ es menor o igual a la de ++;
- siempre tiene mayor duración que ;
- siempre tiene mayor duración que ;
- siempre tiene mayor o igual duración que .
O bien, simplificando:
Donde:
tiempo de duración del pulso.
La norma tácita simplemente describe al conjunto de las cadencias que de manera inconsciente perciben y predicen los músicos familiarizados con el género. El conocimiento empírico de dichas cadencias es lo que explica por qué los conocedores no se pierden al acompañar guasas y mantienen la cohesión rítmica al margen de las variaciones en tempo inherente a ellas. Quienes ya se habituaron a la ejecución del género siempre saben hacia dónde se dirige cada salto rítmico, siempre saben predecir la intención de lo que acompañan, siempre saben proponer las variaciones al compas que sus acompañantes podrán seguir.
La utilización en las divisiones elásticos del rubato acotado por la norma tácita es lo que brinda a la guasa la amplísima riqueza rítmica que la caracteriza, y el correcto uso de este recurso se puede asimilar a lo que popularmente se denomina rucanear.
Rucaneo
Se llama rucaneo al efecto musical que se produce cuando se hace rubato utilizando la norma tácita durante la ejecución de una guasa.
Rucanear es algo así como microimprovisar en la segunda mitad de algunos de los compases de la pieza musical que se ejecuta, eligiendo de manera libre y arbitraria cuando sí y cuando no hacerlo, alternando, paralelizando e intercambiando la utilización de ese recurso con los otros músicos ejecutantes.
El rucaneo es inmensamente intuitivo, es pegajoso en el sentido de que, quienes lo escuchan de manera crónica y se familiarizan con él no pueden luego evitar utilizarlo sin mayor esfuerzo y hasta inconscientemente. Esto es el motivo por el que resulta absolutamente innecesario comprenderlo intelectualmente para ponerlo en práctica con sabiduría, maestría e ingenio2.
Pero cuidado: el rucaneo también es un recurso en extremo delicado y refinado. Cuando se le bien utiliza produce divertimento, picardía, amenidad, simpatía, gracia, sabrosura y hasta sicalipsis; pero cuando se hace incorrectamente puede producir caos, desorden o confusión, y si se le ignora, la guasa no es guasa aunque se la toque con pericia, destreza y precisión a , o .
El rucaneo hace de la improvisación un componente intrínseco de la guasa.
Si se le sitúa en el más amplio contexto musical, el rucaneo destaca sin duda como un recurso súmamente avanzado y complejo, por eso no deja de ser paradójico que, pese a haberse inventado en el siglo XIX, sea una herramienta conocida casi que exclusivamente por ejecutantes y cultores de música tradicional venezolana.
Notación
Las tres formas de notación musical comunmente utilizadas para el género se pueden utilizar de la siguiente manera para anotar la clave de guasa tal como se ha planteado:
Téngase en cuenta que estas tres maneras de anotar la clave de guasa son solo una minúscula porción de lo que es posible.
En concordancia con la naturaleza del género, en las composiciones, arreglos y ejecuciones nunca debiera imponerse una métrica específica de manera estricta sino más bien una o unas que solo sirvan como referencia o punto de partida. El espacio para el rucaneo demanda libertad.
La métrica de referencia que se elija al momento de componer, arreglar o ejecutar puede ser una de estas tres o cualquier otra que represente lo que se desea transmitir, la sensación rítmica de una pieza musical varía notoriamente cuando se cambia de una métrica a otra.
Para ilustrar cuál es la variación relativa de las divisiones elásticos cuando se eligen diferentes formas de notación resulta de utilidad la superposición gráfica de algunas de ellas, algo como lo siguiente:

Al hacer coincidir la duración de las divisiones regulares de distintas formas de anotación es posible apercibirse de cuál es el desplazamiento relativo de las divisiones elásticas para cada una de ellas con respecto de las demás.
A modo de resumen se puede afirmar que, desde el punto de vista rítmico, la guasa se define a partir de lo siguiente:
— Un patrón rítmico subyacente de seis divisiones; — La presencia de tres divisiones elásticas en ese patrón; — El rubato que hace elásticas a esas tres divisiones; — La norma tácita que restringe a ese rubato; — El rucaneo que produce la aplicación de esa norma tácita.
Aunque toda esta elucubración atiende a la simple necesidad de racionalizar un hecho musical común y hasta cotidiano para quienes tenemos cercanía con la cultura venezolana, es posible que la perspectiva expuesta pueda servir a compositores y arreglistas como herramienta para la construcción de obras musicales en las que se de cabida a los recursos expuestos, bien sea para enriquecer el repertorio de la guasa misma, o bien para extender su utilización hacia otros géneros.
Al final del día, no importa si esto tiene alguna utilidad, e incluso, tampoco importa si sirve para que la guasa deje de ser indescriptible e inabordable para músicos y bailadores que no sean del patio, porque durante sus casi dos siglos de existencia nadie jamás ha dejado de gozarla por no comprenderla.
Notas
Recuérdese que todos los compases son relativos, todo lo que se puede anotar con unos se puede anotar con otros y simplemente se opta por utilizar lo que más coherente le resulte a autores y transcriptores.↩︎
Vale acotar acá que la habilidad para hacer guasa es algo que puede desarrollar cualquier persona, no es necesario poseer una conformación genética, étnica o cultural particular para lograrlo.↩︎